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consideraciones sobre el lactatoLa concentración de lactato sanguíneo ha sido ampliamente utilizada para valorar el rendimiento específico de los deportistas (Navarro, 1998); ya que el ácido láctico es un parámetro que tiene un importante papel como indicador de la intensidad en casi todos los deportes (Brauman, 1987).

El ácido láctico empieza a acumularse alrededor del 55% de la capacidad máxima del metabolismo aeróbico del sujeto sano no entrenado. Esta acumulación se debe probablemente al hecho de que la formación de ácido láctico excede su ritmo de eliminación vía oxidativa (McArdle, 1990; Bonen et al., 1976). Este aumento del ácido láctico crece al intensificarse el ejercicio. Este patrón es esencialmente similar para los sujetos entrenados, sólo que el umbral para la acumulación de ácido láctico, denominado umbral de lactato sanguíneo, ocurre a un mayor porcentaje de la capacidad aeróbica del atleta (Costill et al., 1970; Costill et al., 1973; Coyle, 1983; Farrell, 1979).
La medición del ácido láctico durante tests en laboratorio, test de campo, o en situación de competición, no se realiza tomando muestras del interior del músculo, sino tomando muestras de sangre. Por esta razón hay que tener en cuenta numerosos factores a la hora de interpretar los valores obtenidos. La concentración de lactato sanguíneo no sólo depende de la producción de ácido láctico dentro de los músculos que se ejercitan, sino también de la difusión del lactato desde el músculo a la sangre así como de su eliminación en la sangre, riñones, higado y músculos en reposo (Urhausen et al., 2000).
Algunos estudios relacionan la intensidad del ejercicio con la producción de lactato, de la siguiente manera:
Durante el ejercicio intenso y corto el músculo produce rápidamente lactato. Al aumentar éste a nivel intramuscular se produce la salida del mismo hacia la sangre. Posteriormente, durante la recuperación, hay una absorción de lactato desde la sangre por los músculos en reposo o por otros que trabajan a menor intensidad (Brooks, 2000;  Richter et al, 1988; Gladden, 2000).
Durante el ejercicio de moderada intensidad, las fibras musculares glucolíticas producen y liberan lactato. Una parte de este lactato pasa a la circulación y otra se difunde a las fibras musculares oxidativas vecinas que lo oxidan (Brooks, 2000; Baldwin et al, 1977; Stanley et al, 1986).
Durante el ejercicio de baja intensidad, los músculos que al principio liberan lactato, posteriormente pueden reabsorberlo (Brooks, 2000; Stainsby and Welch, 1966; Gladden, 1991; Gladden et al, 1994).
De todo ello se deduce que el intercambio de lactato es un proceso dinámico tanto en reposo como durante el ejercicio (Jorfeldt, 1970; Van Hall et al, 2002; Stanley et al, 1986; Brooks, 1985).
También, como dato interesante, Brooks (2000) encontró que durante el ejercicio de moderada intensidad, el flujo del lactato en sangre excedía al flujo de glucosa, lo que revela la importancia del lactato como fuente de carbohidratos. Así mismo, Miller et al (2002a, 2002b) de los resultados de sus estudios interpretaron que el lactato compite exitosamente con la glucosa como fuente de carbohidratos. De esta manera se reserva la glucosa en sangre para el uso de otros tejidos, y también se reserva para un posterior uso en pruebas de larga duración y mayor intensidad. De esto se desprende que la mayor parte del lactato tomado por los músculos es transformado por la vía oxidativa (Stanley et al, 1986; Mazzeo et al, 1986;  Bergman et al, 2000; Kelley et al, 2002) y que el lactato es un importante precursor gluconeogénico, tanto en intensidades bajas como moderadas, y es, posiblemente, el sustrato más importante de la gluconeogénesis (Gladden , 2000, 1991; Miller et al, 2002a, 2002b; Roef et al, 2003).
El lactato es  muy útil para determinar, de manera individualizada,  en qué momento hay una ruptura en la curva de acumulación de lactato, definida esta ruptura como Umbral de lactato y que es muy variable entre los diferentes individuos.
En función de esto último, habrá situaciones de equilibrio entre la producción y aclarado de lactato que van a servir como referente para establecer intensidades y duración de entrenamientos que permitan retrasar el desequilibrio o punto de ruptura de la curva. Sí es importante, en la utilización de este umbral, especificar la intensidad y la duración de la prueba, ya que en función de estos datos las fase estable será diferente.
Para valorar estas medidas (el estado estable del lactato y el momento de ruptura), es muy importante establecer un protocolo específico y adecuado. El protocolo debe permitir contemplar una estabilización metabólica y fisiológica para obtener datos de cierta utilidad. Tal como confirman recientes estudios (Van Schuylenbergh et al, 2004; Okudan y Gokbel, 2006).
portada lactato
Por consiguiente, los protocolos de valoración en los que se alcancen los estados estables que se asemejen a las fases de la prueba o la competición, serían los más apropiados para  medir parámetros fisiológicos y metabólicos que aparecen realmente en el deportista. Para nosotros es muy importante realizar con los pilotos estos test de campo, que nos dará una información objetiva, para poder realizar un plan de entrenamiento lo más adecuado posible a nuestro piloto.
 
Cristina González Millán
Fco.Delfín Hornero Antón

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