A la hora de aprender o mejorar una tarea, necesitamos procesar información acerca de la ejecución y del resultado de la misma, para ir ajustando, regulando dicha ejecución al modelo previsto, a cómo esperamos que ésta sea. Esta información se denomina feedback.
El feedback puede ser de carios tipos: externo, interno o aumentado.
- El feedback externo o conocimiento de resultados, es la información que recibimos una vez finalizada la tarea, acerca del éxito de la misma (por ejemplo, si al ejecutar un salto de motocross ha salido como esperábamos). Esta información es valida en tareas con un final claro, en las cuales el ajuste a realizar tendrá lugar en la siguiente realización.
- El feedback interno o conocimiento de la ejecución, es la información que vamos recibiendo momento a momento, acerca de cómo se está realizando la acción. Esta información nos la proporcionan nuestros órganos propioceptivos y kinestésicos.
- El feedback aumentado, artificial o aumentado, es el proporcionado por el entrenador, profesor, medios audiovisuales, etc. Puede, a su vez, de varios tipos, en función de:
o El momento en el que se aplica: concurrente (durante la ejecución), terminal (a la finalización de la tarea), retardado (cuando transcurre un tiempo desde que finaliza la ejecución hasta que se facilita el feedback).
o La forma de dar la información: auditivo, visual o kinestésico-táctil.
o El objetivo que se persigue: feedback explicativo, comparativo, prescriptito, afectivo…
Esta información llega al cerebro, se procesa, se toman las decisiones oportunas y se ejecutan y, poco a poco, se va produciendo ese ajuste del que hablábamos al principio, acercando cada vez más nuestra ejecución a lo previsto o esperado.
Jorge Rubio